El casabe toma terreno ante la ausencia de la arepa

El casabe toma terreno ante la ausencia de la arepa

 

Las casaberas de esta comunidad carabobeña trabajan full para suplir la creciente demanda del casabe, sobre todo en estos tiempos de guerra económica. El casabe contiene un alto contenido de fibra y en la mesa “pega con todo”

 

Las casaberas de El Rincón, una comunidad asentada en el municipio Tocuyito, estado Carabobo, en la margen derecha de Campo Carabobo, han aumentado sustancialmente su producción ante las dificultades del pueblo para adquirir la harina precocida y elaborar la infaltable arepa en la mesa de los venezolanos.

Carmen Rodríguez y Ana Campos, casaberas del sector, señalan que los compradores al por mayor les han pedido más bultos pero en algunos casos se ven impedidas para incrementar la producción debido a la limitada capacidad instalada.

Carmen Rodríguez, a cuya bodega acude mucha gente, detalla los argumento expresados por quienes acuden a su pequeña bodega, para no andar por ahí cazando un producto que se puede sustituir con facilidad:

“Sí aumentó el consumo de casabe en estos días. Mucha gente dice, yo no voy a estar buscando harina teniendo otras cosas con las que podemos sustituirla: el casabe, el plátano, la yuca”, señala Carmen Rosa, quien asegura orgullosa e que crió y le dio estudios a su “dos hermosas hijas”, elaborando y vendiendo casabe.

“Ahora que no hay harina, es lo que están buscando más (el casabe) .La producción ha subido como usted no tiene idea. Hemos tenido que trabajar un turno nocturno”, dice por su parte Ana Campos.

Las casaberas de esta comunidad carabobeña son pequeñas empresas familiares instaladas generalmente en el patio de la casa , bajo un galponcito de techo de cinc. Poseen entre dos o tres líneas de producción con una, dos, tres y hasta cuatro budares, todos sobre una serie de hornos calentados con gas o leña.

En El Rincón hay 60 casaberas con las cuales se sostienen unas 240 familias, según el registro que maneja Carmen Rodríguez. Algunas tienen 40, 50, 60 años funcionando.

En el proceso de elaboración, explica Ana Campos, primero se “pela” o quita la concha a la yuca. Luego se ralla y se mete en sacos, los cuales posteriormente son puestos en una prensa hidráulica, o colocándole un gran peso encima, para extraerles el yare. Enseguida la harina se hace pasar por un tamiz para quitarle los granos. Finalmente la harina se extiende en los budares en donde se cuecen y se obtienen las tortas.

BUENO CONTRA EL COLESTEROL

Ana Campos cuenta que desde hace 45 años están haciendo casabe allí en Campo Carabobo, sector El Rincón, calle Las Flores. La empresa la iniciaron Concepción Campos y Alejandrina Herrera, sus padres.

El padre sembraba la yuca en el conuco y la madre tendía el casabe. Al principio todo era bastante rústico. La estructura de bambú, hornos de tierra. El casabe se colocaba paráito para que se secara.

“Cuando comencé tenía como 9 años. Iba para la escuela y cuando regresaba mi papá nos ponía con un cuchillo de mesa a pelar la yuca. Después, cuando tenía como 12 años, mi papá nos ponía a echar tortas. Nos decía aprendan, aprendan. Somos 7 hermanos, pero cada quien hizo su vida. Todos son profesionales. La que quedo soy yo. Yo trabajaba afuera pero luego decidí agarrar el mando de la casabera. Tengo 14 años al frente. Ahí poco a poco voy, llevando el pan de cada día”, señala Ana Campos.

Con ella trabajan otras 12 personas en dos turnos, de lunes a viernes. Elaboran unos 20 bultos diarios y entre 100 y 150 bultos semanales. Cada bulto contiene 50 tortas. Diariamente tienden unas 1000 tortas de casabe y otras 1000 tortas para el llamado “casabito”, que es una tortica pequeña utilizada como pasapalo. En yuca utilizan entre 20 y 22 sacos diarios. Cada saco pesa 50 kilos.

La yuca la traen de Barinas, Cojedes, o del oriente venezolano.

“Compramos todo tipo de yuca, sea amarga o dulce. Ahorita de Barinas está entrando la dulce, pero cuando comience el invierno, entra la yuca amarga de oriente. Eso es por temporada. A mediados de agosto empiezan a traer dulce, amarga. La yuca amarga rinde más que la dulce. El saco de la dulce produce 50 tortas, en cambio la amarga da 65, 70 tortas. El sabor del casabe es como la sopa: es diferente a gas o a leña, pero no hay diferencia entre el casabe de yuca dulce o amarga; el sabor es igual”, explica Ana Campos.

Los mayoristas les compran el casabe en los bultos, sin empaques especiales. Los casabitos, que adquieren en cajita de 30 unidades, los reempacan en cajitas con etiquetas de 20 unidades.

“En estos días”, indica , “La gente que nos compra nos ha pedido más, pero yo no me doy abasto. Pusimos un turno de noche con el que sacamos otros 15 bultos, pero los muchachos los hacen por su cuenta. Lleva mucho trabajo y llevar candela no es bueno.Casi todos en esta comunidad vivimos de esto. Desde los más chiquitos, los ves con un cuchillo en la mano. Cada quien tiene su cliente. El casabe para mi es una bendición de Dios, es nuestro pan de cada día”.

-¿ El casabe por su sabor simple no está en desventaja con respecto a la arepa?.

Sí, pero también es muy bueno porque tiene mucha fibra. Es bueno para el colesterol.

-¿ Cuáles serían los acompañantes ideales para el casabe?.

-Ensalada con carne, en parrilla. También con queso en la mañana, es sabroso. La crema de leche, la salsa de pollo. La crema de garbanzo.

MERCADO POTENCIAL

Carmen Rodríguez, hija de Manuel Parra y de Nicolasa de Rodríguez, refiere que desde hace unos 40 años el casabe se convirtió en una importante fuente de ingreso económico para los habitantes de El Rincón.

“Hubo una época”, cuenta, “ en que por aquí casi nadie hacía casabe. Quedaban como dos o tres familias. Una señora llamada Julia Carlota, otra Victoria Segovia, otra Andrea Rodríguez y aquí en mi casa, que hacían casabe. Eso estaba casi terminado, luego recobró fuerza”.

Don Manuel Parra y su esposa Nicolasa, sus padres, llegaron de esos montes de Cajobar, en el mismo municipio Libertador, donde nacieron. Allí elaboraban ese pan de yuca. Luego “el doctor Iván Darío Maldonado los sacó de las tierras para meter ganado”, y ellos se vinieron para El Rincón, donde compraron una parcelita, atendían un conuco donde sembraban yuca y elaboraban casabe para venderlo en el mercado.

En la casabera de Carmen Rodríguez, llamada “Casabera los llanos”, se utilizan 80 sacos de yuca para obtener 100 bultos de casabe. Sus tortas las llevaban para los mercados de Caracas, Maracay, San Carlos, Barinas. La producción ha subido en al menos un 20 por ciento desde que la harina precocida comenzó a escasear producto de la guerra económica de la burguesía criolla contra la Revolución Bolivariana,

Doña Carmen detalla que hay veces en que la producción merma en los meses de junio, julio, agosto, por las lluvias. En septiembre repunta.

“A veces la yuca se pone aguada y no te da un casabe bonito; te da un casabe, feo apelmazado. Cuando la yuca se agua, que comienza a llover, la yuca se reviene y el almidón se agua, y no sale una torta de casabe bonita; queda fea”, dice doña Carmen.

Sobre el impacto de esta industrial artesanal genuinamente criolla considera que es el sustento del barrio. La mayoría de los profesionales se han graduado gracia al casabe.

“Hay muchas personas que trabajan con yuca y estudian. La mayoría de las muchachas y muchachos de aquí raspan yuca, te hacen casabe, y luego se van para la universidad o para los institutos, se gradúan y es lógico que luego se apartan un poquito para dedicarse a su trabajo”.

Informa que en la entrada a la comunidad, erigieron un monumento compuesto por un bulto, un señor palando yuca y otro haciendo una torta de casabe, pero que manos sinvergüenzas lo echaron a perder. Lo dañaron.

José Campos, quien junto a Ronald Campos, representa a otra de las viejas familias casaberas, considera que el aumento del consumo del casabe se viene produciendo desde hace un tiempo de forma progresiva como sustituto de la arepa. En parte se debe a la recomendación médica por su alto contenido de fibra.

En la casabera de los Campos, con varias líneas de producción, trabajan 15 personas. Semanalmente producen unos 100 bultos y 40 cajas de casabito a 175 paquetes por caja; cada paquete contiene 40 unidades. Mensualmente consumen unos 300 sacos de yuca, de entre 55 y 80 kilos por saco.

José Campos sostiene que el mercado para el casabe se ha venido moviendo desde hace varios años. Cuando el paro y sabotaje petrolero, promovido por la oposición política en el 2002-2003, el producto se vendió muchísimo.

Para Campos existe un potencial enorme para el casabe. Mercados como el zuliano y el andino se encuentran casi vírgenes. Allí 80 por ciento de la población come plátano verde.

“Comer arepa es una costumbre de la mañana. El que come carne asada no sancocha yuca porque tiene casabe. La gente desconoce las propiedades del casabe, que es una fibra soluble que aglutina la grasa”, señala Campos.

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