El Golpe Económico y la Defensa de “El Legado de Chávez” (escrito para chavistas)

BvXOp6_IAAE5lUUEs normal ahora escuchar como cliché, repetidas consignas acerca de El Legado de Chávez, no quisiéramos sumar a esos lugares comunes y frases huecas para llenar el discurso (aunque coincidimos en que hay que reivindicarlo, homenajearlo, con grandes actos que sirvan de ejemplo movilizador, como diría el Ché). Por otra parte, El Legado de Chávez, de nuestro apreciado, inestimable comandante, un guerrero tan igualitico como nosotros y nosotras, con nuestra forma de hablar, con nuestra dignidad de pueblo pobre y honrado y por tanto, rebelde ante la injusticia, ese legado es amplísimo y sería tema de libros enteros ese legado humano, cultural, político, ético y ecológico enorme. Pero en sentido estricto, el Comandante Chávez, es expresión de la historia y sobre todo, de una parte de esa historia que a su vez levanta sobre sus hombros toda la historia. Esta coyuntura histórica que pudiéramos resumir de los últimos treinta años, tienen unas características particulares.

Chávez es por tanto expresión del momento histórico y a su vez un catalizador de las masas populares trabajadoras que mueven la rueda de la historia. Hablamos de un Chávez que vino a levantar la esperanza de un cambio social radical cuando habían llegado a posicionarse los falsos augurios neoliberales del “fin de la historia”, cuando la humanidad aún vivía un despecho ante el fracaso del primer ensayo socialista que fue la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Hablamos del Chávez que escuchó el llamado de su pueblo estremeciendo los cimientos de la hipócrita democracia capitalista un febrero de 1989. El Chávez que se alzó en armas junto con otros grandes patriotas que no venían de la militancia tradicional de la izquierda, sino del cauce cívico-militar de la crisis económica, política y ética de una sociedad decadente que se fundó con un pacto entre élites burguesas y llegó al llegadero. También hablamos del Chávez que dijo un buen día que en Venezuela había lucha de clases, entre una clase mayoritaria, trabajadora, humilde y luchadora y otra clase oligárquica, parasitaria, vividora del trabajo ajeno, explotadora y especuladora por la naturaleza de su papel en la producción social, que es el de usufructuar la renta petrolera en tanto bien social y el trabajo de la mayoría. Pero hablamos muy especialmente del Chávez que dijo que esta Revolución Bolivariana era antiimperialista y socialista. Es decir, la evolución, el desarrollo del Chávez del 4 de febrero pero con la certeza histórica de que hacer una sociedad justa socialmente, una sociedad auténticamente cristiana (en su significado comunista y amoroso), no es posible en el marco de unas relaciones sociales en las que los ricos le imponen su voluntad, sus intereses al resto de la sociedad, en la que unas cuantas familias deciden sobre la vida y la muerte de las mayorías.

Así dicho por el Comandante, en el año 2009, en el 1er. Congreso Nacional de Economía Social:

“En el capitalismo se produce para generar la máxima ganancia económica sin importar los pobres, los que no pueden pagar los altos costos del sistema capitalista. El capitalista lo primero que hace es sacar sus cálculos, las estimaciones para alcanzar la máxima ganancia, es la explotación del hombre por el hombre, y poner los recursos en función de la acumulación del capital…”

Es decir el Comandante Chávez, a quien el pueblo venezolano delegó la inmensa tarea de su redención, de llevar a último término su lucha, descubrió por experiencia propia durante los primeros once años de gobierno, que no hay salida en el capitalismo, que no hay silla para los pobres en el banquete capitalista, porque ese banquete se hace a costa de los pobres. Los pobres siembran el arroz, crían el ganado, transportan los insumos, los procesan, limpian el salón, elaboran el banquete, lo sirven y llevan en una bandeja a la mesa de la burguesía, pero no estamos invitados al banquete, sino que nos dejan los restos. Necesitamos otro modelo, que sería tal vez, un “sancocho”, pero en ese sancocho socialista y comunal no mandan los ricos, ni trabajarán solo los cachicamos, por eso están tan furiosos y resentidos los privilegiados hacia el chavismo. No somos los pobres, los que hemos resentido estos últimos años, porque con mucha lucha de la mano de Chávez, hemos venido conquistando derechos y eso nos llena de alegría, son los ricos los resentidos quienes han venido perdiendo privilegios.

Ahora bien, ¿qué supone construir el socialismo bolivariano, que es la única garantía de independencia verdadera (si no vean como las potencias capitalistas bloquean a todos los que no son parte del combo de la OTAN)?? ¿Se podrá construir socialismo en acuerdo con los grandes capitalistas, hacendados y banqueros y a la vez beneficiar al pueblo? ¿Se podrá complacer a los capitalistas y a la vez, al pueblo? ¿Se podrá construir socialismo manteniendo el aprovechamiento privado de una producción que es colectiva? ¿Se podrá imponer la voluntad económica de la mayoría sin modificar la hegemonía que tiene FEDECAMARAS sobre la economía nacional?

Nos parece que la respuesta está clara, es imposible estar bien con Dios y con el Diablo a la vez. La guerra económica que se intensifica a partir de la siembra del Comandante de la Esperanza, no hace más que confirmarlo día a día. La burguesía utiliza su hegemonía en la producción para arrinconarnos y chantajear al pueblo. Desvía productos en grandes cantidades para evadir la regulación a favor del pueblo trabajador, usa sus empresas y la complicidad interna del funcionariado corrupto para desangrar las reservas internacionales, produce todo lo que no está regulado y versiones no reguladas. En definitiva, se burla en nuestra cara y nos conformamos con salir corriendo detrás a sancionar. No estamos diciendo que la empresa privada no pueda existir, sino que la influencia mayoritaria a nivel productivo debe ser del Estado bajo administración popular y comunal. Cosa que no es para nada así en este momento. Solo empresas Polar controla (según declaraciones del mismo Lorenzo Mendoza), el 49% de la producción de harina de maíz precocida, nada más y nada menos (por demás inconstituciona). Una empresa controla la mitad de la producción de harina de maíz y cuando le da la gana la desaparece, la acapara, la desvía, infla los precios como quiere y la convierte en harina para cachapas o harinas en versiones no reguladas y el pueblo debe hacer cola y ver como se burlan en su cara.

Ahora bien, tampoco basta con estatizar, no se trata de que las empresas pasen de la propiedad capitalista privada a un funcionario patrón que hará en beneficio personal exactamente lo mismo. Se trata de que el pueblo trabajador dirija la producción, de que tengamos control colectivo sobre lo que producimos. Nacionalizar es ya un paso, no se puede negar. Hay que ver cuánto hubiera sobrevivido este gobierno sin los abastos bicentenarios y las empresas nacionalizadas, durante casi dos años de guerra económica. El gobierno de Allende no pudo resistir, el sabotaje desmovilizó a la población y convenció a los militares despolitizados y de derecha a dar el golpe de Estado. Ahora bien, construir la propiedad social es otra cosa. Y hay que convencerse como el comandante lo hizo, de que el pueblo trabajador (que cultiva, que produce, que maneja los camiones, que vende en las tiendas), no solo es el que produce, sino que puede producir mejor si sabe que es lo que se produce y hacia dónde va, si sabe que lo que produce ya no engorda a un vividor que ni siquiera gerencia directamente las empresas, sino que ahora va para su propio beneficio en alimentos, escuelas, salud, etc. De eso se trata el socialismo.

Dicho por el mismo Comandante Chávez:

“La economía no social es precisamente la economía capitalista porque destruye la sociedad, va contra los valores de la sociedad, contra la existencia misma de la sociedad (…) La economía social es la Economía Socialista, la economía fundamentada en la propiedad social de los medios de producción (…) Debe imponerse la hegemonía de la propiedad social de los medios de producción (…) o nos vamos por el capitalismo que es el sistema no social, o nos vamos por el camino del socialismo, por el sistema que se fundamenta en la hegemonía de la Propiedad Social de los medios de producción. Ese (último) es el camino por donde vamos nosotros construyendo la Patria Socialista.”

La burguesía consciente de la disputa, viene posicionando la idea (tal como hizo en los años ’90 para promover la entrega de las empresas nacionales a manos privadas), de que el Estado no debe participar en la economía y que es un fracaso dirigiendo las empresas y que ellos (quienes quebraron Viasa, la CNV, el Banco Federal, Seguros la Previsora, VENEPAL, etc., etc.), son la solución. Han presionado a través de la escasez programada y la violencia guarimbera, para que el Estado les garantice “condiciones para la inversión privada”, es decir cada vez más privilegios. Esto no solo no solucionará el problema, sino que lo agudizará, pues la burguesía reafirmará sus métodos y se envalentonará hasta que llegado el momento, aseste un golpe letal contra el proyecto socialista bolivariano a través de las elecciones o a través de un golpe de Estado. Al respecto hay que decir, debemos emprender una gran campaña por el fin de la guerra económica. Lo que está en debate no es el sistema biométrico (que en todo caso solo controlará un porcentaje mínimo del contrabando a través del pueblo convertido en “mula” de alimentos). Lo que está en debate es si la economía la sigue administrando FEDECAMARAS o el pueblo trabajador. Si la siguen dirigiendo los saboteadores en contra de los mismos que producen, o son estos últimos quienes la asumen en sus propias manos sin que nadie se apropie ilegítimamente del beneficio.

Ya Lorenzo Mendoza, al día de ayer 01 de septiembre del año en curso, solicitó un nuevo aumento de precios, en base a un análisis de costos de producción determinado por él, que según él mismo, debe traer como consecuencia el aumento del precio de la harina. Y preguntamos, ¿quién pagará su ola inflacionaria y golpista sino es el mismo pueblo? Incluso si es subsidiado, lo termina pagando el mismo pueblo. Luis Vicente León que trata de ser un experto opinador de ultraderecha pero sin militancia partidista. Ha dicho que lo que corregirá el contrabando ocasionado por el diferencial cambiario entre el precio del producto en Venezuela y el precio en Colombia (que tiene un gobierno que no piensa en los más necesitados), es el aumento y la liberación de los precios. El mismo discurso y la misma receta. Es necesario emprender una gran campaña anticapitalista y pararlo en seco o se impondrá otra vez su falsificación y el peor contrabando, que es el ideológico.

Lo único que pondrá fin al contrabando, a la usura, al acaparamiento, a la inflación y al sabotaje, es la propiedad social de los medios de producción, es decir, el socialismo bolivariano, es decir, “El Legado de Chávez”. Será un camino largo, cometeremos errores, pero debemos caminar cuanto antes a un sistema de producción y distribución en manos del pueblo, de Consejos de Trabajadores/as y Comunas o el capital nos tragará cual tremedal, tal como lo vaticinó el comandante en el Golpe de Timón.

La burguesía ha presionado y acumulado fuerzas… ¿y nosotros/as? Llegó la hora del pueblo trabajador, del pueblo del sacudón, del pueblo chavista.

¡Solo el Pueblo Salva al Pueblo!

¡A Defender el Legado de Chávez!

¡No más aumentos de precios para los Especuladores!

¡Cuando los Ricos Ganan, Los Pobres Pierden!

¡Comuna o Nada! ¡Socialismo o Nada!

¡Con Maduro y Chávez, VENCEREMOS!

¡CONFIANZA EN EL PUEBLO MADURO!

BwkM5coIQAAECqT

Por: Oliver Rivas

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